Blog de Crianza-Consciente

Niños Suzuki

Hay un método de enseñanza que tiene muchos años, fue desarrollado en Japón a mediados del siglo pasado y aunque su objetivo es desarrollar el espíritu a través de la música, resulta aplicable para la vida en general.

No tenía idea de este método y tampoco sé cómo llegue a él, recuerdo haber estado embarazada trabajando en la oficina cuando escuché música de violín y pensé que sería maravilloso que mi bebé algún día lo tocara.

Tiempo después leía sobre el Método Suzuki o Método de la Lengua Materna y busqué clases, pero no encontré, un día en una plática en el kínder lo comenté con la maestra de música y me dijo que ella enseñaba con ese método, hablamos con la directora y casi al cumplir los dos años, mi niño estaba iniciando la práctica.

CÓMO TRABAJA

Bueno, el autor sostiene que todos los niños tienen una enorme capacidad de aprender y muestra de ello es el aprendizaje de su lengua materna, no importa si inglés, japonés, francés o español, el niño adopta la lengua materna y antes o después la dominará.

Del mismo modo, logrará adoptar el lenguaje de la música con todas sus complejidades y mientras más pronto se inicie mejores resultados obtendrá.

VENTAJAS

1. Uno de los mayores éxitos del método -desde mi punto de vista- es que el oído reconoce tan bien la melodía que no necesita al maestro l lado corrigiéndole, de inmediato nota cuando “sonó mal” y lo corrige, esto es extraordinario, al menos para mí, cuando me recuerdo tocando notas sueltas en el piano, sin tener idea de cómo debía sonar la música.

Imagina la seguridad que adquiere el niño ya que puede practicar sin estar siendo corregido a cada paso.

2. Otra ventaja extraordinaria es, que como padres, aunque nos encantaría escucharlos tocar ya, no tenemos expectativas reales porque sabemos que están muy pequeñitos y en esos momentos el reto es que pongan atención, que no destrocen el violín y que no lloren por todo; y de pronto sin presión alguna, empiezan a tocar, claro la primera canción tardó un par de años, pero la siguiente sólo seis meses, las siguientes en tres meses cada una y después casi las tocan de oído y los retos son otros, agregar otra cuerda, tocar dos notas a la vez, darle la entonación, afinación, leer la música, sentirla y memorizarla, etc.

3. La motivación que logran en grupo es también otra ventaja ya que cuando un niño recibe sólo clases individuales, le cuesta más trabajo mantener el interés y concentración. Cuando toman clase grupal, escuchan a los más avanzados y de inmediato se vuelven referentes y tienen un mayor deseo por “alcanzarlos”.

COMPROMISOS

Durante estos años he visto muchas mamás darse por vencidas porque el milagro “no se dio” y el niño nunca tocó. La idea de clases en las que llevas al niño y ahí lo dejas o lo esperas afuera navegando en tu celular, no aplica. Debes estar consciente que implica un gran esfuerzo y dado que el niño no puede hacerlo por sí solo, en ti recae una gran parte de esa responsabilidad:

-Aunque el método no lo marca, te recomiendo buscar los libros del Dr. Suzuki y leerlos para entender plenamente en qué consiste el método antes de empezar y no sólo seguir indicaciones del profesor.

-El método dice eres el ejemplo y motivación de tu hijo y por ello, él o ella querrá imitarte en la práctica del violín, lo que significa que tú también te pongas a practicar incluso antes que él/ ella.

-La práctica diaria, aunque sólo dura unos minutos y parece inútil debes realizarla: Sacar el violín, prepararlo, lograr la atención del niño, mantener una actitud positiva, hacerlo disfrutar y hacer los ejercicios.

-Inmersión en la música Suzuki, deben escuchar tú y el niño el CD recomendado a diario. Además de provocar su exposición a la música clásica en conciertos para niños y adultos en vivo y en las redes.

-Clase individual con su maestro y en la que debes estar presente y clase grupal en la que también deberás estar atento (a).

Personalmente, considero un acierto el que los padres debamos estar involucrados y asistir a las clases, incluso tocar con ellos porque es muy fácil exigirle a un niño que lo haga, pero intentemos tomar correctamente un violín, adoptar la postura del cuerpo, las manos y por si fuera poco tocar y que se oiga medianamente bien… por otro lado también nos reta a involucrarnos al cien por ciento con nuestros hijos en una actividad que demanda, idealmente, práctica diaria y consciente, mantener la sonrisa y motivarlo a tocar.

BENEFICIOS

El grupo de amiguitos que se forman ahí es maravilloso, son niños inquietos, claro, pero sanos, despiertos y enfocados.

Es un placer escucharlos tocar juntos con tal armonía, ayudarse unos a otros: Los grandes con el ejemplo y los pequeños retando a los grandes a ser pacientes y cuidadosos con ellos, ésta práctica suma a su carácter valores de trabajo en equipo, amistad y apoyo sin injerencia de nadie, el grupo los integra y los modela hacia un fin maravilloso: Desarrollar la sensibilidad que los acompañará durante toda su vida y les permitirá conectarse con los demás.


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